El traje de flamenca es la prenda más exigente que existe. Se ciñe desde el pecho hasta la cadera, no perdona un centímetro y se lleva puesto muchas horas seguidas, bailando y con calor. Por eso es también la prenda donde más se nota la diferencia entre un traje estándar y uno hecho a medida.
Si estás pensando en encargarte el tuyo, esta guía te ahorra unas cuantas dudas.
Por qué a medida cambia tanto
Un traje de flamenca de tienda te obliga a elegir entre que te quede bien de pecho o que te quede bien de cadera, porque el tallaje estándar asume una proporción entre ambas que casi nadie tiene exactamente. El resultado son las arrugas en la cintura, la cadera que no sienta o el cuerpo que sube al levantar los brazos.
Hecho a medida, el traje se corta con tu proporción real. Y además hay un detalle nada menor: se hace pensando en cómo te vas a mover con él puesto, no solo en cómo se ve quieta delante del espejo.
Los cortes: cuál te favorece
Canastero
La falda arranca desde la cadera y se abre en forma de canasto, con volantes desde ahí abajo. Es el más clásico y el que más juego da: marca la cintura y equilibra mucho la silueta. Funciona prácticamente en todos los cuerpos.
Ajustado con volantes bajos
El cuerpo y la falda van ceñidos hasta las rodillas y los volantes arrancan de ahí. Es el corte más estilizado y el que más alarga la figura, aunque también el que menos margen deja: es el que más exige que esté bien cortado.
Volantes desde la cintura
Falda con volantes desde arriba, con más vuelo y más movimiento. Es cómodo, muy vistoso al bailar y favorece si prefieres no marcar tanto la cadera.
Bata de cola
Para baile, no para pasear por el Real. Requiere técnica para moverse con ella y un trabajo de confección distinto: es un encargo aparte.
Telas, volantes y peso
Aquí va el consejo más práctico de todo el artículo: el traje pesa. Cada volante suma tela, y cada metro de tela suma kilos que vas a llevar encima durante horas en agosto. Un traje espectacular con el que no puedas moverte a las tres horas no es un buen traje.
Por eso conviene equilibrar: tejidos con buena caída pero ligeros, y un número de volantes acorde a tu altura. Como referencia, si eres de estatura baja, muchos volantes muy anchos te van a comer; si eres alta, puedes permitirte más vuelo sin perder la línea.
Cuándo encargarlo
La Feria de Málaga es en agosto, y ahí está el problema de todos los años: en junio y julio los talleres van desbordados. Lo ideal es encargar el traje en primavera, entre marzo y mayo, con tiempo para elegir bien la tela y hacer las pruebas sin prisa.
Si ya vas con el tiempo justo: no lo descartes sin preguntar, pero llama cuanto antes. Y si lo que necesitas es adaptar un traje de otro año (ajustar de cuerpo, cambiar volantes, renovar el color de los complementos), eso suele resolverse en bastante menos tiempo.
Los complementos, después del traje
Un error común es elegir los complementos antes de tener el traje. Van después, y en este orden: el mantoncillo, la flor, los pendientes y el peinado. Todos ellos se eligen en función del color y el estampado del traje, no al revés. Y sobre los zapatos, dos cosas: cómodos, y llévalos a la última prueba para marcar bien el largo.
Cómo cuidarlo para que dure años
Un traje de flamenca bien hecho dura muchas ferias. Guárdalo colgado en una percha ancha y con funda de tela (nunca de plástico, que ahoga el tejido), del revés si tiene bordados, y con los volantes sueltos, no aplastados contra la pared del armario. Si lo has sudado, airéalo antes de guardarlo. Y de un año para otro, pruébatelo en primavera y no en agosto: si hay que ajustar algo, te dará tiempo.